Algunas veces recuerdo aquellas cenas hobbit que organizábamos en mi casa hace un par de años.
Para aquellos que no sepan qué es una cena hobbit... claro, a lo mejor entre mis (espero que no demasiado) sufridos lectores hay algunos que no saben ni siquiera lo que es un hobbit. Es un ser, muy parecido a nosotros excepto por algunos detalles. El primero y más relevante, es que nos dan mil vueltas en lo que a sentido común y sencillez se refiere. El segundo es que miden entre tres y cuatro pies (90 y 120 cm.). El tercero es que siempre van descalzos, pues tienen en las plantas de los pies duras como el cuero, y en el empeine les crece un espeso cabello rizado que les protege contra el frío. Es posible que la profesión de zapatero sea la menos ejercida por los hobbits, amén de la de político, que solamente hay dos. El primero es el alcalade, cuya única y exclusiva función es la de presidir los baquetes que se organizan en Cavada Grande en las fiestas. El segundo es el Tháin, cabeza visible de la gran familia de los Tuk del Alforzaburgo, de los Grandes Smials, y cargo nominal donde los haya, porque consiste en tomar el mando en las batallas en las que participan los Hobbits, evento que tiene lugar una vez cada mil quinientos años más o menos.
Bueno, pues otro detalle que caracteriza a esta notable raza es el de que rinden culto a su estómago más que ninguna otra. Sus banquetes (elemento esencial de cualquier fiesta hobbit) no tienen parangón, y consumen las más deliciosas viandas siempre que tienen ocasión para ello. Esto ocurre con frecuencia, dado que siempre están buscando excusas para hacer una fiesta. Los cumpleaños en La Comarca (así se llama la tierra donde viven los Hobbits) suelen celebrarse por todo lo alto, y son frecuentes. Una vez incluso celebraron un banquete porque ese día no era el cumpleaños de nadie.
Bueno, pues de vez en cuando se organizaban cenas hobbit en mi casa. Todos traían algo de comer y/o beber, nos poníamos en círculo y al lío. Solía ser copiosa y prolongada. después se cantaban canciones (para desesperación de mis vecinos) y se contaban cuentos a altas horas de la noche, cuando ya estábamos hartos de comer y de beber. La primera cena hobbit que organizamos fue especial. Es una de las noches que guardo en mi corazón, una noche que habría dado lo que fuese porque no hubiese terminado nunca.
sábado, marzo 29, 2003
viernes, marzo 28, 2003
Acabo de decidir que esta noche voy colocarme. Ya estoy harto. Estoy demandando alcohol desde hace días, y mañana no hay nada que hacer. Mañana no existe.
Antes me he fumado una pipa de agua que me ha sentado bien. Voy a desempolvar la botella de Chivas Regal, y que salga el sol por Antequera. Ya que me emborracho, por lo menos voy a hacerlo con un buen whisky. Así al menos disfrutaré de la borrachera y mis problemas saldrán de juerga y por un rato me dejarán en paz.
Me encanta el Whisky. Nunca bebo solo. Creo que hay cosas (el whisky solo es una de ellas), que merece la pena hacerlas en compañía, compartirlas; cosas especiales. Pero esta noche es diferente. Me lo debo. Voy a olvidarme un rato del mundo.
Publicado por Earendil en 3/28/2003 11:34:00 p. m. 0 comentarios
Bueno, la verdad es que estoy bastante hasta los cojones. Quién lo iba a decir, esta mañana me había levantado animado.
Este domingo hay una mereth que hacen “conjuntamente” el smial de Númenor y el smial de Hammo. Pero creo que no iré. Ultimamente estoy perdiendo el gusto por las reuniones multitudinarias.
Siento unas ganas terribles de llorar. ¿Qué ha pasado con aquella ilusión que sentía antes cuando participaba en una actividad de la STE? ¿Dónde se ha ido?
Alguien la ha destruido. Pero quién, no puedo decirlo, aunque no creo que se deba a una sola persona, ni a unas pocas. No... creo que como de costumbre la culpa es sólo mía.
Claro, es lo que tiene el camino de la consciencia. En última instancia uno es responsable de su propia vida, de su propia existencia. La culpa que puedan tener el resto de gente es nuestra vida es efímera, todo depende de cómo nos tomamos las cosas. El hecho de ser humanos es lo que hace un poco difícil cumplir esa regla. Si pudiese hacerlo no sería un hombre, sería un superhombre.
Algunas veces me siento tan solo...
Pero es un tipo de soledad extraño, que no nace de echar de menos a alguien, ni del deseo de tener gente a mi alrededor. No... es algo un poco más complicado, o vete a saber, tal vez más sencillo: me siento como si estuviera suspendido en el aire, mientras a mi alrededor ocurren cosas, como en una obra de teatro, cosas en las que no tengo ni voz ni voto.
Ninguna de mis acciones modifica el mundo, ninguna cosa que haga cambiará la obra de teatro. Y no veo salida alguna.
Shelob hoy ha mandado un mensaje... no, ha mandado un par, a la lista de Hammo. Me ha hecho ilusión leerla de nuevo en la lista. Es una luchadora, y pocas cosas me hacen tan feliz como verla ilusionada y con ganas de meterse de nuevo en la grieta del Monte del Destino que es esta vida.
No tengo nada para comer en la despensa, y en mi cartera hay cerca de un euro. Con un poco de suerte me alcanzará para una bolsa de patatas, pero ya puedo aprovecharla bien, porque no voy a poder comer nada más el resto del fin de semana.
Odio esta situación. Odio al puto banco de los cojones. Odio, odio, odio...
Claro, si nos ponemos “conscientemente” a analizar la situación, en cualquier libro de la mal llamada “nueva era” aparecerá la explicación: “Si odias, es porque te odias a ti mismo”. Es posible que tenga razón. Pero como he dicho arriba soy humano. Y este último año me ha hecho mucho más humano, me ha bajado de las nubes.
Claro que no me gusta demasiado lo que hay en la tierra, o por lo menos lo que conozco. Tal vez sea por eso que escogí un personaje que está permanentemente navegando por el cielo... un personaje que huyó del mundo y de los problemas, para transmitir un mensaje, en una misión que nadie había podido llevar a cabo antes... Eärendil, el más afamado marinero de todos los cantos antiguos.
Eärendil debía de ser un tío muy sencillo, a pesar de su estirpe, y valiente. Es probable que se encontrase con las cosas en vez de ir él a buscarlas; se le debía de dar mejor reaccionar que improvisar. Debía de llevar una espada y una cota de malla y se debía de considerar un Caballero, a pesar de no tener nunca oportunidad de demostrarlo en batalla. Debía de ser alguien hermoso. Debía de ser alguien intensamente vivo, pero no demasiado apegado a la tierra. Es decir, el perfil típico de un marinero enamorado del mar.
Es bastante probable que Elwing le pusiera los cuernos de vez en cuando, en sus largas ausencias a lo largo y ancho de los mares de Arda. Pero él cuando estaba con su esposa debía de hacer lo indecible para que ella se sintiese feliz, para que esos momentos vividos a su lado valiesen una vida entera. Lo consiguió.
Debía de ser un soñador, alguien que podía pasar horas y horas observando las estrellas, y dejando que su mente flotase dulcemente en suspenso. No debía de ser consciente de lo que aconteció después de que Vingilot apareciera en el cielo, de las esperanzas que encendió en los corazones de los Hombres y de los Elfos, de que su nombre aparece en canciones tan largas como hermosas.
Bueno, no me considero bello, pero aparte de este apunte, este pequeño esbozo de Eärendil se corresponde a mi persona.
Esto de escribir incoherencias no está nada mal. Es otra de las cosas que tengo que agradecerle a Shelob: que me revelase la existencia de esta página donde poder colgar mis pensamientos codificados en html.
Publicado por Earendil en 3/28/2003 11:10:00 p. m. 0 comentarios
martes, marzo 11, 2003
Cuaderno de bitácora, fecha estelar 4722.3
Lo siento, no puedo evitarlo: una de las cosas que más recuerdo de cuando era pequeño es la voz del capitán Kirk "anotando" (sería más bien grabando) en el cuaderno de bitácora del NCC-1701 USS Enterprise mientras esa preciosa nave pasaba lentamente frente a la cámara olvidándose de que en el espacio exterior no se oyen ruidos. Pero creo que nadie le explicó a Kirk qué es un cuaderno de bitácora (el nombre viene porque era y es precisamente un cuadernillo forrado ubicado en la bitácora del barco en cuestión (para los que no lo sepan, la bitácora era un mueble, usualmente un armarito, fijo a la cubierta del alcázar de un navío o en la popa cerca del timón en caso de que el barco no disponga de alcázar, y que suele estar equipado con una pequeña luz, una brújula o aguja de giro y útiles para escribir)). Y es que un cuaderno de bitácora no es un diario personal, muy a pesar de los trekkies incondicionales de Kirk que lean esto. Queda muy bonito decir "Nunca me he fiado de los Klingon y nunca lo haré. Jamás les perdonaré la muerte de mi hijo", o "Ellos continuarán los viajes que nosotros comenzamos y explorarán lugares donde ningún hombre, donde nadie, ha llegado antes" mientras se ve la silueta del Enterprise recortada en ese mar estelar.
No. Un cuaderno de bitácora era (y es) un diario, pero un diario del barco. En él se apuntan con un lenguaje técnico y desapasionado cosas como por ejemplo la singladura (distancia recorrida por el barco), la dirección y la fuerza del viento y sus variaciones, el estado de la mar, el parte de enfermería, el número de bajas del día, las cantidades de aprovisionamiento y las raciones, si se ha avistado o no otra embarcación... es decir, todos los pormenores y pormayores de lo que acaece a bordo de la embarcación. De hecho el número de datos del cuaderno es tal que ahora mismo el 90% de lo que se conoce del gobierno de navíos y de la vida a bordo procede de los cuadernos guardados en los almirantazgos y en los museos. Pero por desgracia ya no se navega como entonces. Aquello sí era navegar, con una fragata, un bergantín, o incluso un navío de línea que fuese marinero, un 74 cañones capaz de rendir él solo ciudades enteras con sus piezas de 24 y 32 libras, y cuyos altos mástiles se llenaban de velas blancas como nubes cuando el viento se entablaba por la aleta del barco. Un fragmento de poesía, que seguro que conocéis:
Que es mi barco mi tesoro.
Que es mi dios la liberta.
Mi ley la fuerza del viento.
Mi única patria la mar.
Y hecha esta extensa aclaración (las mías siempre son extensas, pero qué demonios, se tiene que notar en algún momento que soy marinero), paso a decir que he conseguido publicar esto con éxito. Ahora voy a meterme con el template, que este que tengo es un poco hortera. Hasta más ver.
Publicado por Earendil en 3/11/2003 11:46:00 a. m. 0 comentarios
lunes, marzo 10, 2003
Cuaderno de Bitácora, fecha estelar novent... no, esto no va aquí.
Bueno, pues yo también me he animado a hacerme un blog de notas de estos. Qué cosas, el imperio del formato digital campa por sus respetos. Y lo que queda por venir.
Resulta curioso un hecho del que me acabo de dar cuenta: he intentado empezar un diario personal no menos de una docena de veces a lo largo de estos 23 años de existencia. Pues bien, todas estas veces he tenido éxito, pero no he conseguido continuarlo más allá de tres o cuatro entradas como muchísimo. Y se me ocurre que la plataforma digital, destinada entre otras cosas a proveer servicios con menos gasto de tiempo para el beneficiario, puede ser una buena solución para este marinero y para esa desordenada cubierta del barco de mi mente. No me preguntéis por lo que hay debajo de ella, porque me temo que no lo sé, pero es bastante probable que ese mismo desorden de la cubierta alcance límites multidimensionales.
Ah... claro, se me olvidaba. Me estoy dando cuenta de que no estoy escribiendo como lo haría cualquier persona normal en su diario, descuidando el tema de la ortografía y de la composición. Es posoble que la explicación venga del hecho de que aspiro a volver a leer dentro de unos meses lo que haya escrito, y que cuando llegue ese momento quiero poder entender algo de lo que haya aquí puesto. Pero ya veremos cómo evoluciona esto.
Bueno, vamos a ver si esto funcina correctamente. Nos vemos.
Publicado por Earendil en 3/10/2003 12:27:00 a. m. 0 comentarios